sábado, 14 de septiembre de 2019

EXPRESIONES SOLIDARIAS



En octubre de 2017, recibí una llamada de  teléfono de un amigo que me  invitaba a su casa para hacerme un reportaje fotográfico, me dijo que el fin de ese propósito era solidario y no quise preguntarle nada más, porque viniendo de él, no podía ser nada injusto.

A Claudio Ramirez "El Chavalote" hay que estimarlo sí o sí, todo lo que tiene de grande lo tiene de buena persona y si a este guisado se le añade a Mari, su mujer,  entonces tendremos el combinado perfecto para que todo mane con fluidez.

Hemos sido más de sesenta fotografiados a lo largo de estos dos años y todos hemos salido satisfechos de aquella bonita experiencia. 
Trato cordial, sencillez y profesionalidad al máximo, porque Mari y Claudio desde el primer momento que los ves, no dudas en que son un duo inalterable.

Primero fueron las fotos en su página pitagorasfotos.com acompañados de los textos acertados y afectivos de Carmen González, después la "Exposición de fotos Expresiones" y ahora su meritorio libro. Y todo este maravilloso proyecto solidario a beneficio de AIMA.

La amistad con los fotografiados ha crecido gracias a este propósito y los que éramos amigos antes de  esta intención, hemos multiplicado el lazo de unión que teníamos.

Así que todo ha salido como se deseaba, ahora lo que se necesita es la solidaridad de todos nuestros vecinos para que compren el libro y así podamos engrandecer la palabra "Solidaridad"

  

Pd- Agradecida siempre.

LA FLAUTA

foto: webalia.


"Parece que pasa la feria y llega el otoño de golpe" seguro que habréis oído esta frase más de una vez, pero es una expresión que no hace falta discutirla porque es verdad.

Nuestra despreciada rutina acaba de aparcar y nosotros le damos la bienvenida para que nos ponga un poco de orden en nuestras vidas. Deseamos otra vez adoptar la disciplina que teníamos y sanear los desmanes que hemos tenido durante el tiempo estival.

Se acabaron las horas de la sobremesa que se hacían largas e inservibles, las altas horas para dormir, el ansiado ocio, las sabrosas  barbacoas, las comidas de los amigos, los desmedidos helados...
Ahora septiembre nos indica un justo orden en nuestras vidas y nos brinda el arranque de nuevos cursos, proyectos, una lista de buenas intenciones y unas nubes que oscurecen todo el brillo que nos regala el verano.


Hoy me he asomado a la calle y el silencio de la sobremesa, solo lo quiebra el sonido de una flauta regalando unas gratas notas de la mano de un pequeño,  el cual disfruta del sábado consolándose con los dos días que le quedan de descanso para iniciar otra semana más la acompasada y medida práctica.
Hoy en  muchas casas huele a libros recién forrados, a lápices de cera, a mochilas recién estrenadas y a rutina que tantas veces la odiamos y que tantas veces se necesita.  

domingo, 18 de agosto de 2019

COLORES DEL VERANO



Uno de los colores de mi verano. 
Si en mayo y junio eran brevas, ahora en agosto son higos. 

Todo me lleva a la niñez y recuerdo como Pepilla traía en bandejas de mimbre, el deseoso fruto que serviría de postre o merienda en los perezosos y profundos días de verano. 
Unos pies descalzos apagando su ardor en el suelo de terrazo, el chorro impensado del agua de un búcaro, las risas clandestinas en el silencio de la hora de la siesta, la regadera llena de agua fresca del pozo y las carreras en aquel corral huyendo del desahogado chapuzón, todo eso estoy recordando.

domingo, 4 de agosto de 2019

EL CAMARONERO


Una de las cosas que más me ha gustado y me gusta cuando llega el verano es pisar la arena de la playa. Puede ser que me pase como Rafael Alberti que, saliendo de su Bahía de Cádiz, recordara una y otra vez la grandiosidad de "la mar" y de su ciudad natal. 

El Puerto de Santa María tiene el carácter de pueblo por muy grande que sea, no hace falta analizar esta afirmación, porque sólo con visitarlo una vez, ves las entrañas ondas que tiene este bello sitio. 

En las playas del Puerto apenas hay turismo extranjero y con un poco de suerte puede que te encuentres alguna familia con un acento diferente al nuestro. Por estas arenas rubias, finas  y templadas veranean las familias andaluzas, las mismas que organizan un día de playa y no dejan atrás a nadie. 

La primera sombra para los abuelos que, colocados en un sitio privilegiado, observan el asentamiento en forma patriarcal que van modelando a base de sombrillas, neveras, mesas plegables y butacas que harán un banquete para pasar un día que más quisieran otros pasar. 

No va a faltar de nada mientras se permanezca en la orilla: pasarán los carritos de bebidas frescas, chucherías, helados, el confitero con su caja de pasteles a partir de las cuatro de la tarde con esas bombas de Nutella, napolitanas de crema, cuñas de chocolate... Entonces los pequeños no se podrán resistir y, ante la negación de los padres, acudirán al amparo de la abuela que con orgullo y supremacía sacará unas monedas de su cartera y gozará viendo a sus nietos apresurarse para que no se aleje "el hombre de los dulces".

Pero lo que más me satisface de este marco incomparable es el paso postinero del "camaronero". 
Por estos intactos cielos azules y esta gama  de colores que forman las sombrillas, no hay cosa que vea más bonita que el paso del vendedor de camarones. Él va vestido como si de una estampa antigua saliera con su impecable blancura en la ropa. El moreno de su piel conformado a base de un paseo tras otro pregonando con soltura lo cartuchos que lleva en su canasto como un tesoro preciado de la Bahía.

¡Pasa, camaronero, pasa y no dejes de pasar tu eres el que nos recuerdas las costumbre que no deben  de faltar!


martes, 23 de julio de 2019

UN HOMBRE CABAL

Foto Aion Sur.


Hoy, martes 23 de julio, hemos despedido a un amigo que nos ha dejado para partir a un mundo mejor donde estoy segura que lo estaban esperando con los brazos abiertos. 

No puedo recordar en la fecha que lo conocí, en cambio, sí recuerdo el mostrador de su tienda cuando era regentada por su suegro Antonio Soria y el hermano de éste, Pepe. 

En casa, Modas Soria, era el comercio que nos abastecía de prendas con una calidad evidente y un trato más que cordial. Mi madre nos llevaba a mi hermano mayor y a mí a la tienda de Soria y allí nos equipaba cada vez que comenzaba una nueva temporada. 

No se me puede olvidar, sería en los años setenta, cuando por primera vez tuvimos la suerte de vestir uno de los famosos polos de Fred Perry con su emblemática corona de laurel bordada. Fue Manolo Rosado quien convenció a mi madre para que adquiriera aquellas ropa porque -aunque el precio era elevado en comparación con otras prendas parecida- la calidad y el estilo estaban asegurados. 

Así comienza mi recuerdo que ha ido creciendo con el tiempo y así nació un lazo comercial y personal que podría ser la envidia de muchos. 

De Rosado se pueden contar muchas cosas y todas buenas, pero no voy a enumerarlas, toda persona que ha tenido la suerte de conocerlo lo sabe. Hombre cabal donde los haya, buen comerciante, atento, afectuoso, cercano y elegante en sus formas y cómo no en su vestimenta. Ha sido todo un placer cada vez que hemos entrado en su negocio. La compra siempre ha sido la más acertada y sus recomendaciones han acabado de convencernos a la hora de adquirir una prenda. 

Los primeros vaqueros Liberto, Levis de nuestra adolescencia. Las prendas Lacoste, la ropa de mujer que destacaba por su originalidad y elegancia, las prendas de abrigo, la camisería, los complementos… Los trajes de los hombres de la casa para mi boda, el traje de novio de mi hermano o el traje de mi marido para la primera comunión de su hijo. El primer traje de chaqueta de mi hijo… 
Toda una vida y en todas las buenas ocasiones ha estado presente nuestro amigo. 

Ha sido todo un ejemplo de lucha cuando una canalla enfermedad le hizo una visita, quiso desde el primer momento “coger al toro por lo cuernos” y venció más de una vez. Siendo un buen consejero de esperanzas para otros que tuvieron las misma suerte. Pero la dolorosa pérdida de su querida mujer lo hizo débil e inseguro y entonces poco a poco fue “tirando la toalla” 

Hoy al pasar por su tienda camino de la iglesia, la tristeza se ha apoderado de mí, va a ser difícil visitar ese comercio sabiendo que el alma mater ya no está entre nosotros. 

Carlota e Isabel, sus hijas, heredan un legado lleno de sentimientos y afectos. Será muy duro para ellas emprender ese camino que un día marcaron sus padres. No dudéis que el mismo cariño que se le ha tenido a él, lo vais a tener de vuestros clientes de siempre y habrá momentos donde lo recordaremos con alegría, para eso habrá que dejar pasar el tiempo. 

Mientras, recordaré sus recomendaciones para “cuidar” las prendas como él decía y diré: “Mejor tener una prenda buena que diez malas”

Descansa en paz, Manolo, tus amigos ya te echamos de menos.

miércoles, 17 de julio de 2019

LOS ABRAZOS RECIBIDOS



Quizá escriba por un recuerdo o por una necesidad de evocar esos tiempos que marcharon para no verlos nunca jamás.

Ya pasado el día de la Virgen del Carmen, siento que mis sentimientos están encontrados con el pasado y con el insensato presente que se descubre cada día más opuesto y diferente.
Me diréis que ya empiezo con mi nostalgia a reivindicar un tiempo que era mejor y me niego rotundamente a que creaís que es así.
No era un tiempo mejor, era un tiempo distinto y no sé, si por vivirlo con bastantes menos años fue mejor. Pero sí fue una época más verdadera.

Durante los días de la Novena a la Virgen del Carmen que se ha celebrado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Victoria, he visto la mitad de la iglesia vacía. 
En los cultos cada vez se ven menos feligreses y devotos, los tiempos están cambiando y la iglesia no va a quedarse atrás en sufrirlo. No voy a analizar los motivos por los que todo esto está cambiando, quizás en otro momento sería bueno estudiarlo.

Me quiero referir a los recuerdos que me han traído este día. Un día caluroso de julio que siempre amanecía con alegría, donde había que felicitar a las Carmen que tuviésemos cerca.  A la madre, a la tía, a la vecina, a la amiga que se conformaba con recibir una tarjeta dedicada. Ese día donde un vaso de gaseosa era más que suficiente para sentirse invitada por la anfitriona.

Por la tarde todos a la iglesia para celebrar el día. Una multitud de personas acomodándose en las bancas, con batas frescas y numerosos coloridos, con aquel peculiar olor a colonia Heno de Pravia y Álvarez Gómez, o el intenso olor a Varón Dandy que desprendían la mayoría de los hombres. 

El sofocante calor, que era aplacado con abanicos de colores, los que cada vez que se abrían  sus varillas de caña o de bambú, desataban un peculiar sonido que se repetía una y otra vez. 

El Rosario, los cantos, los rezos, la Comunión y los abrazos recibidos de conocidos a la hora de salir de la iglesia. 

Después en la calle, los pequeños con carreras y juegos emprendíamos una tarde jubilosa de verano y los mayores detenidos en el porche de la iglesia con saludos y despedidas que se hacían más largas de la cuenta. 

De todo eso no he visto nada durante estos días, no es que sea nostalgia, es que los días cada vez son más diferentes.  

domingo, 30 de junio de 2019

LOS DOMINGOS CALLADOS




En un universo que despega precipitadamente todas las mañanas hay un día que se deja para el descanso, echamos a un lado los quehaceres diarios y cubrimos el domingo de tareas casi todas complacientes y sencillas. 

Un paseo, un desayuno tranquilo, un viaje, una lectura, una reunión de familia, un café amigo o una tarea que dejamos reservada para ese día porque sabemos que tendremos más tiempo. Hay una realidad para mucha gente que tomamos como costumbre: visitar a los que ya no están, los que un día cercano o lejano se inhumaron y volaron sus almas. Seguro que habrá gente que no le dará la importancia que otros de damos, pero la tiene. 

La palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio porque según la creencia cristiana, en el cementerio, los cuerpos dormían hasta el día de la resurrección. Un buen cristiano no teme a la muerte ni a los muertos, se acude allí como lo más natural como la lección que se tiene aprendida desde siempre y se les hace una visita. 

Esos son los domingos callados. Se quiebra el silencio con el revuelo de un pájaro o con la leve sacudida de las hojas de los árboles con el viento. Yo intento al igual que otras muchas personas llegar, pasar y marcharme sin romper el silencio de esos domingos callados.

LA ABUELA

  Ana es el nombre tradicional de la madre de la Bienaventurada Virgen María y abuela de nuestro Señor Jesucristo.   La abuela es una figur...