miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿DÓNDE ESTÁN LAS MONEDAS DE DOS EUROS?



¿No os habéis preguntado dónde están las monedas de dos euros? 

Hacía tiempo que las tenía perdida de vista, pero después de descubrir dónde están, sin duda he pensado que puede ser cierto lo que cuentan. Siempre he sido una fiel aficionada de juntar dinero en una hucha. Desde pequeña siempre he tenido una "alcancía" como siempre le había llamado, unas eran de un cerdito de barro, otras de lata con dibujos de colores, y una que me regalaron "Los Reyes Magos" que esa jamás la olvidaré. Era un hucha de manzana con gusano partida por la mitad y tenía un mecanismo ayudado por dos pilas que cada vez que depositabas una moneda, salía un simpático gusano que se la tragaba, esa fue la mejor temporada para "juntar" dinero, no paraba de pedirle monedas a mi familia para que el aquel gusanillo glotón saliera de su escondite y tragara una y otra vez. Por cierto, "alcancía" bonito nombre. Dicen que es procedente del árabe alkanzíyya,  bola de barro hueca que servía para jugar y posteriormente para guardar dinero. Pues como os iba diciendo, ya se dónde están las monedas de dos euros. Se encuentra en manos de gente que sueñan, y cada vez que encajan una moneda, piensan que ya queda menos para conseguir lo soñado. Junta dinero la abuela pensando que la televisión que tiene un poco estropeada, la cambiará por una nueva de esas que le dicen la gente que es de pantalla plana y que se ven muchos más canales. El matrimonio que pasando el verano se proponen arrimar todos los días una moneda para cuando llegue "la calor" poder irse de vacaciones con la familia. El que junta para pasar una buena feria y que no le falte a los suyos de "ná". La madre que sabe que el próximo curso su niño termina los estudios en su localidad, y emprende rumbo a la Universidad, sabiendo de sobra que le va a hacer falta dinero. La niña que va a hacer su primera Comunión y su madrina le ha dicho que está juntando para comprarle el vestido. El padre que le tiene prometido a su hijo que para la próxima Cuaresma estrenará una túnica nueva porque la que tiene le queda muy corta. El músico que quiere cambiar de instrumento, porque le hace falta como el comer. La casa que planea las fiestas de la Pascuas y una mano previsora espera que llegue la noche para enlazar otra moneda más en esa modesta alcancía.
Son todos sueños y todos buenos. Así que cuando se vaya acercando la Feria, La Navidad, La Semana Santa, seguro que será fácil encontrar esas monedas de 2 euros, los que juntan se desprenden de ellas para cumplir sus sueños.  Después seguirá de nuevo la historia.

lunes, 13 de noviembre de 2017

UN BALÓN EN EL BALCÓN



El paso de los años, te hace perder la rebeldía de la adolescencia donde no hay sumisión alguna ante cualquier problema. Ya pasó esa etapa de tu vida y el paso del tiempo te serena, te calma y te llena de conformidad ante situaciones difíciles. Ustedes queridos lectores estaréis preguntándose a qué viene esta reflexión tan profunda, y yo os diré el motivo. Hace tres años que sufrieron unos vecinos un terrible accidente, debido a un incendio que se produjo en su domicilio. El resultado fue devastador, cuatro personas fallecidas por inhalación de humo. 
No podemos olvidarlo en la vida y hoy precisamente menos, que es el aniversario. Ha amanecido y al despertar y abrir las ventanas he mirado a la calle y en la casa de esos vecinos hay un balón situado en el balcón. Los niños con sus juegos han dado paso a la bendita rutina del día a día, han jugado a dar carreras, al "pilla pilla" y como no, a jugar al fútbol, a ese juego que tanto le gustaba a Rafa.  
Como tantas veces pasaba cuando él jugaba, algún chiquillo al lanzar el balón más alto de la cuenta ha ido a parar a ese balcón, donde ya no hay nadie para subir y tirar desde arriba el balón encestado. No nos olvidamos de ellos, no sé si hemos superado ese duro trance pero en nuestras memorias sigue viva, los incansables pases de balón que daba el más pequeño de la casa. Quiero seguir recordando tu pícara sonrisa por siempre. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

HOY HE VISTO EL AMOR

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Hoy he visto el amor, puede sonar un poco cursi o pretencioso pero es verdad lo que cuento. Cuando nombramos la palabra amor, se nos pueden venir un cúmulo de imágenes y seguro que todas bellas. Por ejemplo te puede venir a la cabeza, una pareja joven cogidos de la mano, unos novios celebrando su boda acompañados por amigos y familia, un anillo en forma de alianza, un ramo de flores, un beso lleno de ternura, y así un infinito de imágenes y todas ellas bellas. Pero hay más a amor de todo lo que podamos imaginar. Un matrimonio con más de sesenta años, el paso del tiempo ha ido dejando surcos de arrugas, problemas que se han ido resolviendo más o menos bien, exceso de trabajo y preocupaciones durante sus vida, también alegrías y bellos momentos compartidos. Cuando se conocieron por primera vez, cuando se dijeron el "Sí quiero", el nacimiento de sus hijos...
Pero ahora en esta etapa de la vida están solos, atrás quedó el alboroto en la casa cuando sus hijos eran pequeños, las frecuentes batallas con ellos, las risas en sus juegos...todo eso se esfumó como el humo de un cigarro y ya no queda nada de eso. Ahora se tienen el uno al otro. Sus descendientes emprendieron un camino intentando imitar a sus padres. Los verán en algunos fines de semana, cumpleaños, comidas, pero en el día a día, ellos están solos. Lo más difícil y menos llevadero en esta historia como otras tantas es cuando llega una enfermedad y no se sabe quién lo pasa peor, si el que la tiene o el que le acompaña por el duro trance. Por eso os digo que hoy he visto el amor, porque no hay cosa más emotiva que ver cogerse de la mano, y acompañarse mutuamente. La parte que está enferma, no quiere que sufra su compañero y la otra parte lucha contra viento y marea para que no sufra, para que se sienta segura, para que sepa que no está sola. Y cada vez que se cogen de la mano muestran lo que es el verdadero amor.