sábado, 14 de diciembre de 2019

CON LA MISMA MIRADA DE LA INFANCIA




Y renuncié a montarlo durante unos años porque mi vida se había convertido en una vorágine de sentimientos encontrados y llenos de incertidumbres y angustia. 
Ahora de nuevo lo retomo y no por ganas, sino por complacer a los que están a mi lado. 

He ido abriendo cajas y desplegando envoltorios para encontrarme de nuevo con la ilusión que tenía olvidada, aquel bonito pastor que llevaba a hombros una cría de oveja, aún recuerdo el día que mi madre lo compró ¡fuimos tan felices
A los pocos días con la ayuda de una hucha que teníamos media llena pudimos añadir algunas ovejas más para hacer un rebaño. Y era magnífico como aquel pastor se acercaba al pesebre para adorar al niño. 


En estos últimos días he tenido momentos agridulces, el pastor junto a su rebaño, la panadera, el herrero, el labrador, la lavandera...
Todos estaban guardados esperando que los sacara de las cajas para formar de nuevo, ese pueblo tan bonito que lo llaman Belén.
Hoy los he mirado con la misma mirada de la infancia, pero he visto que faltaban otro ojos, los que me enseñaron esta bonita tradición.

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