miércoles, 13 de junio de 2012

CALLEJEANDO POR ARAHAL




La solución a la pregunta del jueves pasado,

se encuentra en esta fachada de la calle Espaderos. Son muchos los lugares donde se colocan retablos cerámicos de San Antonio de Padua.



VER AQUÍ
Agradezco a los amigos que entraron en la página y a los que dejaron su comentario:
Anónimo y Pepe Rojas.
Con esta entrada quiero hacerle un homenaje a todos los Antonios y Antonias que hoy celebran el día de su Santo.
Hay unos recuerdos muy bonitos de mi niñez que llegando este día, afloran y hoy quiero compartirlo con todos vosotros. 



"La Velada de San Antonio" 
Hace más de 30 años había una "velá" en nuestra localidad, que se esperaba con alegría por los vecinos de Arahal. Esta "velá" era la encargada de abrir las puertas al verano. La ilusión de nosotros que éramos pequeños, esperando los grandes camiones; que venían cargados de todo tipo de atracciones; como si de una feria se tratara. Se colocaban en la explanada que había a las espaldas del Colegio "El Ruedo". Hace poco que a ese lugar le han puesto de nombre "Plaza de Donantes de Organos". Esta época es la más dura para los estudiantes, llegan los exámenes finales, para dar fin al curso. Recuerdo que en aquel tiempo, las jornadas del cole eran partidas, es decir, salíamos a la una de la tarde para entrar de nuevo a las tres y estábamos en las clases hasta las cinco. En aquellos días de exámenes, desde las ventanas del Colegio se veían los coches locos y se oían el animoso pitar de las atracciones que anunciaban que el viaje había terminado. Los coches locos, el tren, el látigo, la tómbola...todo encerrado en un espacio pequeño, cubierto de albero. Este era el sueño de todos los niños que allí llegábamos.
La calle San Antonio era adornada por todos los vecinos, se tiraban las horas y las horas en los días previos antes de las fiestas; creando cadenetas y flores de papel. Se aprovechaba cualquier "corralón" que hubiera en la calle para montar un "chiringuito" con unos mostradores portátiles, veladores y ¡eah! a vender cervezas y refrescos. Era un ir y venir de gente, el olor a pólvora de los cohetes, a palomitas de maíz,  a dulces de algodón, el sonido del cohetero, de la música de los puestos, de los cantes por sevillanas y del Paso de San Antonio que llegando a su calle se hacía grande entre sus vecinos que dejaban todo y lo seguían hasta su Ermita.


1 comentario:

Luis García dijo...

Buen texto lleno de muy buenos recuerdos. Felicidades