lunes, 20 de enero de 2014

PROFECÍA IV




¡Pamplinas, figurasiones
que se inventan los chavales!
Después, la vida se impone...
¡Tanto tienes, tanto vales!

Por eso yo, al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarte,
sino que me daba iguá.

Mas, como es rico tu dueño,
te vendo esta profesía:
Tú, cada noche, entre sueños,
soñarás que me querías.

Y recordarás la tarde
que tu boca me besó
y te llamarás cobarde
como te llamo yo...

Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó una sigüeña
mi corazón en er pico.

Pensarás: "¡No es sierto nada!
¡Yo sé que lo que estoy soñando!"
Pero, allá, a la madrugada,
te despertarás llorando

por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante
sino el que más t´ha querío...
¡Con eso tengo bastante!

(R. de León y A. Quintero)


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