lunes, 18 de marzo de 2013

SIEMPRE CUANDO JESUS PASA


No soy poeta, no pretendo destacar con mis versos, tienen muy poco valor literario. Sólo me doy el gusto de compartir "mis poesías", con personas llanas de mi pueblo, que me piden que se las enseñe.

¡Ay! ese balconcito
de una calle cualquiera,
donde la anciana se asoma, 
con esa cara serena.

Siempre cuando Jesús pasa
y en su puerta se para,
sus labios marchitos rezan,
sin temor a la madrugada.

Cuando el paso se aleja,
las puertas quedan cerradas.
Para más tarde abrirlas, 
cuando llegue la mañana.

El Nazareno viene de vuelta, 
con esa pesada y fría cruz, 
lágrimas de cera le acompañan, 
cuando el sol lo llena de luz.

Y en ese balconcito,
 de esa pequeña casa, 
de nuevo la anciana se asoma,
para poder verle la cara.

Yo que en la calle me encuentro,
a esa imagen me acostumbré.
Y rezo porque cada año,
se abran los cristales otra vez.

Rafaela Lobato Arahal
Poesía publicada en Nazarenorum 1995
fotografía: Andrés Alfonso Quiles

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy similar esta poesía a la de la Niña de la calle Feria. No obstante, buena adaptación.

María dijo...

Estos son los típicos versos que le gustan a mi abuela y mi madre. Yo se los leo y somos tres generaciones las que nos emocionamos. ¡Gracias!

Jesús Manuel dijo...

Ole,aunque sea agosto y haga calor, me has puesto los bellos de punta.