sábado, 26 de julio de 2014

BALADA DE UN DÍA DE JULIO



Esquilones de plata 
 Llevan los bueyes. 
 —¿Dónde vas, niña mía, 
 De sol y nieve? 
 —Voy a las margaritas 
 Del prado verde. —
El prado está muy lejos 
 Y miedo tiene. —
Al airón y a la sombra 
 Mi amor no teme. —
Teme al sol, niña mía, 
 De sol y nieve. —
Se fue de mis cabellos 
 Ya para siempre. —
Quién eres, blanca niña. 
 ¿De dónde vienes? 
 —Vengo de los amores 
 Y de las fuentes. 
 Esquilones de plata 
 Llevan los bueyes.
 —¿Qué llevas en la boca 
 Que se te enciende? —
La estrella de mi amante 
 Que vive y muere.
 —¿Qué llevas en el pecho 
 Tan fino y leve? —
La espada de mi amante 
 Que vive y muere. —
¿Qué llevas en los ojos, 
 Negro y solemne? —
Mi pensamiento triste 
 Que siempre hiere. 
 —¿Por qué llevas un manto 
 Negro de muerte? —
¡Ay, yo soy la viudita 
 Triste y sin bienes! 
 Del conde del Laurel 
 De los Laureles. —
¿A quién buscas aquí 
 Si a nadie quieres?
 —Busco el cuerpo del conde 
 De los Laureles. 
 —¿Tú buscas el amor, 
 Viudita aleve? 
 Tú buscas un amor 
 Que ojalá encuentres. —
Estrellitas del cielo 
 Son mis quereres, 
 ¿Dónde hallaré a mi amante 
 Que vive y muere? —
Está muerto en el agua, 
 Niña de nieve, 
 Cubierto de nostalgias 
 Y de claveles.
 —¡Ay! caballero errante 
 De los cipreses, 
 Una noche de luna 
 Mi alma te ofrece. —
Ah Isis soñadora. 
 Niña sin mieles 
 La que en bocas de niños 
 Su cuento vierte. 
 Mi corazón te ofrezco, 
 Corazón tenue, 
 Herido por los ojos 
 De las mujeres. —
Caballero galante, 
 Con Dios te quedes. —
Voy a buscar al conde 
 De los Laureles... 
 —Adiós mi doncellita, 
 Rosa durmiente, 
Tú vas para el amor 
 Y yo a la muerte. 
 Esquilones de plata 
 Llevan los bueyes. 
 Mi corazón desangra 
 Como una fuente. 

 Poemas de Federico García Lorca 

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