martes, 30 de agosto de 2011

LAS CASTAÑUELAS

Sólo hace falta una reunión de amigos para recordar, cualquier cosa de nuestra infancia. Una de ellas son las castañuelas. En nuestra localidad se celebra nuestra feria, a principios de Septiembre, la "Fiesta del Verdeo". Hace más de 20 años que la mayoría de niñas cuando llegaba el verano, cogíamos nuestros "palillos" y a forma de juego ensayábamos todos los días tocando una y otra vez. Tocábamos al compás de unas sevillanas, sin saber bien la letra nos servía de banda sonora para aquellas largas tardes de verano. Soñábamos con la tradición de bailar en cualquier "tablao" de cualquier caseta a sones de nuestro ARRIA-PITÁ.

Ahora se viven las vísperas de nuestra feria sín aquel sonido repetitivo que nos hacía recordar que pronto llegaría la feria. Ahora las flamencas llevan todo lo necesario para deslumbrar a cualquiera pero les falta ese sonido tan peculiar.

Conservo mis castañuelas de niña como si se tratase de mi mejor tesoro y es una alegría cogerlas, sacarlas de la pequeña caja, mirar cual es la que va en la mano derecha y cual va en la mano izquierda, anudársela a los dedos pulgares y ¡lista! a empezar a tocar y a bailar:
Yo tengo unos palillos

con cintas colorá

y son de granaillo

ría, ría, pitá,

Se van solos los pies

sin querer dan ganas de bailar

Dan ganas de bailar

Ole con ole y ole con ole

ría, ría, pitá.

Si quereis saber como se tocan podéis pinchar aquí

6 comentarios:

Towanda dijo...

Me encantan. No sabes lo bien que las tocaba mi abuelo (y eso que era de Ávila).
Felicidades por la nostalgia que me has hecho sentir.
Un abrazo.

Carmen dijo...

Fali para mi la Feria es el último paseo del verano. Siempre digo que me gustan más las vísperas de las fiestas, los días previos, que la fiesta en sí.
Recuerdo a mi madre preparando la casa. Limpiando y encerando. Trajinando en la cocina con los ingredientes de una ensaladilla,el olor a gamba cocida, a filetes fritos, a final de una tarde cuya oscuridad se adelanta a pasos forzados en busca del otoño. Los últimos días de calor o de tormentas inesperadas, el bullicio, la voz de una tómbola y el ruido insesante de los cacharritos, el olor a frituras y el son entrecortado de sevillanas de las casetas por las que pasas en tu paseo. Subir y bajar por el real encontrándote con amigos o conocidos que no ves desde el año pasado o con personas mayores que convierten la fiesta en el único paseo del año.
En fin, en cuanto te embobas llega el lunes de resaca y es como Año Nuevo, un comienzo que huele a puchero.

Fali dijo...

Querida Towanda me alegro que mi entrada te transportara a momentos de nostalgia, has recordado a tú abuelo y seguro que te has sentido bien al recordarlo.

Fali dijo...

Querida amiga Carmen, me has llevado de la mano a tú feria,la misma que es la de muchos. Como tú dices "La oscuridad se adelanta a pasos forzados el busca del otoño" ¡Precioso! Un abrazo.

Gladys dijo...

Hola mi querida Fali lindos recuerdos a mi también me encantan las castañuelas, y teníamos solo un par y las peleábamos con mi hermana, la verdad que no se que paso con ellas jajaja yo después me incline por la guitarra y me olvidé de ellas, pero recuerdo que era muy entretenido tratar de hacerlas sonar,gracias por estos recuerdos.
Besitos de luz que estés muy bien.

La abuela frescotona dijo...

querida Fali, yo también tuve mis castañuelas, y ademas una pandereta, sonaban sin ritmo pero que bonito "ruido" acompañó mi niñez con esos elementos, saludos querida amiga