sábado, 4 de junio de 2011

CARTA DE UNA MADRE



Queridos todos: Me voy. Volveré cuando sepáis dónde están guardadas las bolas de naftalina, cuando nuestra casa ya no tenga secretos para ninguno de vosotros, cuando seáis capaces de descifrar los códigos de los botones de la lavadora, cuando logréis reprimir el impulso de llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes o el papel higiénico. Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de la casa. Cuando no me necesitéis más que para compartir.
Ya sé que me echaréis de menos, estoy segura. También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo podré rellenar los huecos que vuestro cariño me produce… Sólo podré estar segura de que verdaderamente me queréis cuando no tengáis necesidad de mí para comer o para vestiros o para lavaros o para encontrar las tijeras. Ya no quiero ser la reina de la casa, estoy harta, me he cansado de tan gran responsabilidad y he caído en la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre súper no lograré inculcaros más que una mentalidad de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente suficientes y autónomos. Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más que un dejarse llevar por mi rutina; también por eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo, seguiré poniéndoos todo al alcance de la mano, jugando mi papel de omnipresente para que me queráis más.
Sí, para que me queráis más. Me he dado cuanta de que todo lo que hago es para que me queráis más, y eso me parece tan peligroso para vosotros como para mí. Es una trampa para todos.
Palabra de honor que no me voy por cansancio, aunque sea una lata dormirse todas las noches pensando en la comida del día siguiente y hacer la compra a salto de mata cuando vienes del trabajo y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre un velo de polvo en los muebles cuando me siento un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia la bayeta y la cera. Pero no es sólo por eso. No. Tampoco me voy porque esté harta de poner la lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni porque quiera estar más libre para hacer carrera en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve que elegir una perpetua interinidad en mi profesión porque no podía compatibilizar una mayor dedicación mental al trabajo profesional con la lista de la compra. Me voy para enseñaros a compartir, pero sobre todo me voy para ver si aprendo a delegar.
Porque si lo consigo, no volveré nunca más a sentirme culpable cuando no saquéis notas brillantes o cuando se quemen las lentejas o cuando alguno no tenga camisa planchada que ponerse.
La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo mía, así que desapareciendo yo por unos días, os daréis cuenta vosotros de que la monarquía doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo pueda aprender la humildad necesaria para ser, cuando vuelva, una más entre la plebe.
Cuando encontréis la naftalina no dejéis de avisarme. Seguro que para entonces yo también habré aprendido a no ser tan excesivamente buena. Puede ser que ese día no nos queramos más, pero seguro que nos querremos mejor. Besos. Mamá.
C. de Santos – “Ser Humano”

5 comentarios:

Paquita Pedros dijo...

Muy bella carta para una madre
un beso corazon

Abuela Ciber dijo...

Para ser leída despacio, saboreando lo que deja entrever en su decir.

No es tan ligera como parecería.

La mejor manera de crecer, pienso que es conocernos a nosotros mismos, valorarnos por nosotros.
Los demás parten y sus nidos construiran.

Cariños

Towanda dijo...

A veces dan ganas de no ser la que siempre está, la que complace, la que espera, la que no se duerme nunca tranquila...
Menos mal que a mi solo me pasa eso a veces.
Buenísima carta, Fali.

isabeli dijo...

bellisima carta de una madre y ademas toda verdad ser madre implica muchas horas de tu vida dedicada a tu familia y hacérselo todo mas fácil pero también hay que saber enseñarles a desenvolverse ellos mismo y ser independientes y saber luchar por sus vidas y sus sueños un beso

Fali

cepero dijo...

No solos lo hijos deberían aprender a que la madre no es solo la persona que les ayuda a que todo en la casa este en orden, también es la que atreves de sus enseñanza es la que en un futuro ellos sepan como manejar y educar a sus hijos y que estos sepan encontrar las bolas de naftalinas ,pero también es parte de responsabilidad del padre siendo este el que en primer lugar sepa donde están guardadas. Dando a si ejemplo a los hijos procurando ayudar a la madre en todo y un poquito más. Saludos Fali

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